Hace no mucho se publicaron los resultados de una encuesta realizada a jóvenes españoles. El dato que quiero destacar hoy es: el 40% se muestran a favor de LA PENA DE MUERTE.
Yo desde luego que no. Me gustaría argumentar un poco mi postura.
Hace dos años tuve el dudoso honor de estar presente en una de esas escasas ocasiones en que mis compañeros debaten algo lejos del fútbol (o tenis, ahora que todos son expertos con Nadal), de los cotilleos varios, de las formas de vestir de éste o aquel o temas aledaños.
Era una hora en que el profesor no había venido a dar la clase, y nos llevaron a la sala de nosequé a la quincena larga que estábamos en Geografía.
Un compañero y yo nos sentamos en una mesa al margen de los demás, pero cierta frase atrajo mi atención hacia la conversación principal, que degeneró en debate absurdo con un solo bando, desinformado y seguro de sus palabras a partes iguales.
-Encima de haber cometido el delito que hayan cometido [los que están en la cárcel] les estamos pagando nosotros ["la sociedad"] el sustento. (no creo que lo dijera así, pues ni tan siquiera habrá mentado nunca la palabra "sustento", pero la idea es esa...)
Del debate extrajeron tales conclusiones:
1. Los reclusos son un gasto, porque hay que construir cárceles y además mantenerlos.
2. Los ex-reclusos pretenden que se les trate correctamente una vez salen de la cárcel. No lo merecen, deben ser despreciados.
3. (literalmente) "El que mate, matat; i el que viole, violat" ["El que mate, matado; y el que viole, violado"].
La palabra que más echo de menos en estas conversaciones, en los debates sobre la pena de muerte (en países como los Estados Unidos, cuyo pragmatismo les ciega antes cosas como esta), etc., es REINSERCIÓN.
Por Dios, no es tan difícil, joder.
Estar de acuerdo con las conclusiones que extrajeron significa a su vez negar todo lo que afirmaban tranquilamente en clase de Filosofía. Significa pensar que las personas no pueden ser educadas o reeducadas en valores cívicos; significa creer en la existencia de buenas personas y malas personas por naturaleza; significa, finalmente, negar la voluntad de la elegancia de escoger.
1. No estamos pagando a nadie el sustento, sino la oportunidad de la vuelta en sociedad.
2. Precisamente si alguien sale de la cárcel es porque ha cumplido su condena tal cual la ley ha requerido (otro debate que no podría, por lo menos yo, comenzar sería si la ley "ha requerido" lo correcto), y desde ese momento tiene tanto derecho como los demás a ser respetado/a.
3. Ojo por ojo, y todo el mundo tuerto. La negación de la reinserción. Me parece totalmente absurdo que la forma de acabar con los infractores sea matándolos. ¿Son los Estados Unidos más seguros por haber matado a los que han infringido ciertas leyes? Claramente se ha demostrado que no. China, Pakistán, Irán, Japón, Taiwán, Corea del Sur, Singapur, Iraq, Sudán...
Una encuesta hecha por ABC News en julio del 2006 mostraba un apoyo de un 65% a favor de la pena de muerte [en los Estados Unidos].
Cierto es, que en determinados casos de violación o relacionados con la sexualidad algunos transtornos genéticos han influido. Esta sería la única justificación para la creencia en personas buenas y malas por naturaleza.
Es en este punto (y acabo de decir que no iba a entrar...) donde creo que la ley yerra. Si un equipo psiquiatra determina que alguien ha actuado en respuesta a una patología concreta, y la patología tiene solución médica, tras un segundo examen que le acreditara, esta persona debería no pasar ni un sólo día en prisión.
No puede culparse igualmente a una persona que actúa por voluntad propia que a una que lo ha hecho por un transtorno.
No recuerdo cómo fue el caso exactamente en el que un violador pidió la castración química. Simplemente ahí acabó el problema. Pero pasó un tiempo, desde mi punto de vista innecesario, en la cárcel.
Simón.
jueves, 14 de octubre de 2010
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